jueves, noviembre 09, 2006

Celebrando el campeonato.

Santiago, 9 de noviembre de 2006.

Las celebraciones por el campeonato obtenido el domingo sólo comenzaron cuando los muchachos se abrazaron en el estadio "La Granja". Y siguen todavía.

En el día de ayer se llevó a cabo un encuentro futbolístico para celebrar el campeonato obtenido por Deportes Melipilla, y en el marco del cual se entregó la copa. Una cifra cercana a las 5.000 personas dio un excelente marco de público para esta fiesta.

Pero antes se jugó una previa entre "Prensa Deportiva de Melipilla" v/s "Cuerpo Técnico de Deportes Melipilla". El equipo de los periodistas contó entre sus filas a Patricio Navarro, Hernán Bustos, Andrés Villa, Gonzalo Tapia, y otros próceres del trabajo periodístico. Sin embargo, esta constelación de estrellas de la prensa no les ayudó mucho a obtener un buen resultado, ya que fueron derrotados 7-3 por el equipo del cuerpo técnico, que además estuvo reforzado por el Presidente del club, Luis Bustos; el coordinador Leo Ramírez; y la cabeza de la Comisión Fútbol, Carlos Jorquera.

El encuentro entretuvo a los espectadores en espera del plato de fondo: Deportes Melipilla v/s Selección Nacional sub-20. Y como señalaban en anfp.cl, el encuentro fue "la guinda de la torta", pues los "Potros" se impusieron a la "Rojita" por 2-0. Los goles fueron convertidos por Jorge "Expreso del Norte" Lagunas a los 15', y Alexis Jiménez a los 84'.

El cuadro melipillano ingresó a la cancha con el mismo plantel con que enfrentó a su último rival, es decir: 1 C. Traverso; 7 J. Valladares, 3 F. Miranda, 16 J. Garcia; 17 H. Berrios, 24 L. Medina, 13 J. Fuentes, 6 J. Cabión; 10 H. Pericás; 9 J. Guzmán y 11 J. Lagunas. En el segundo tiempo Luis Musrri hizo ingresar a los siguientes jugadores: 22 A. Jiménez, 25 E. Dumas (AS), 23 M. González, 19 A. Meneses, 8 C. Abrigó, 15 J. Manzo, 20 V. González y 5 E. Quiroz.

Por su parte la "Rojita", que fue dirigida por Nelson Acosta, en ausencia de José Sulantay (de duelo por la muerte de su padre), formó con: 12 Neri Veloso, 7 Hans Martínez, 5 Nicolás Larrondo, 17 Cristian Suárez, 15 Carlos Carmona, 3 Mauricio Isla, 6 Gary Medel, 8 Cristian Abarca, 10 Juan Pablo Arenas y 9 Nicola Medina. Ingresaron posteriormente los siguientes muchachos: 14 Roberto Figueroa, 16 Jean Paul Dantagnan, 13 Cristian Sepúlveda, 1 Rodrigo Paillaqueo (AS), 2 Claudio González, 18 Felipe Ventura y 16 Eladio Rivera.

Las labores arbitrales fueron ejercidas por Cristian Ramírez, secundado por Felipe Arteaga y Manuel Reyes.

Luego de este partido se dio paso a la ceremonia de premiación, encabezada por el vicepresidente del fútbol chileno, José Abdalah; y el secretario general de la ANFP, James Hudson. La entrada de algunos hinchas a la cancha no consiguió empañar una ceremonia preparada con esmero, donde, al levantar la copa José Luis Cabión, capitán de Deportes Melipilla, se recibió la copa con papel picado, humo y fuegos de artificio, más los aplausos de un público enfervorizado que reconocía así el triunfo obtenido por sus gladiadiores. También Luis Musrri y Cristian Castañeda recibieron de regalo la nueva camiseta de la selección chilena con sus nombres impresos. Entre toda la celebración el público terminó de retirarse del "Roberto Bravo Santibáñez" a eso de las 2 de la mañana, en lo que fue una larga y bella noche de celebración.

¡Pero los festejos no terminaron ahí! Otra noche de celebración se vino, y es que finalmente Luis Musrri se puso con "La Habana Salsa", donde en este preciso instante el plantel melipillano, la dirigencia, y algunos hinchas, departen animadamente, compartiendo este logro de Deportes Melipilla que ha llenado de sonrisas este 2006 para todos sus hinchas.

¡Gracias muchachos por este logro y estas alegrías!


Desde la capital de Chile, un hincha de Deportes Melipilla,

Eduardo Peñailillo.

lunes, noviembre 06, 2006

¡A celebrar!

Santiago, 6 de noviembre de 2006.

1. Instalada ya la noche llegaron los jugadores de Deportes Melipilla a la ciudad de los cuatro diablos. Eso no impidió que un buen número de sus hinchas fuera a recibirlos a la Plaza de Armas de Melipilla, desatándose la celebración. Imágenes en http://www.fotolog.com/melipilla/

2. Regalo para los hinchas y para los jugadores (que se llevan la recaudación) tiene la dirigencia de Deportes Melipilla. Es el siguiente:

Miércoles 8 de noviembre de 2006.
Estadio "Roberto Bravo Santibáñez"

Deportes Melipilla (campeón 2006 de la Primera B) v/s Selección Nacional sub 20.
Hora: 21:00.

y de previa:

Prensa deportiva de Melipilla v/s Cuerpo Técnico Deportes Melipilla
Hora: 19:30

A festejar el campeonato entonces, con nuestros gladiadores, en este partido de celebración.

3. No hubo vuelta olímpica en Curicó, pero qué va, la tuvimos en Melipilla, ¿se acuerdan? Recordémosla una vez más, con estas fotos de la vuelta olímpica que tomó Badir Ramírez, a modo de festejo. (y tenemos más fotos de ese partido, pero esas vienen después)






































Desde la capital de Chile, un hincha del campeón de Primera B 2006,

Eduardo Peñailillo.

Anécdotas de Curicó Unido v/s Deportes Melipilla.

Santiago, 6 de noviembre de 2006.

1. Desde bien temprano llegó el público al estadio "La Granja", y en gran cantidad, a pesar incluso del valor de las entradas. Sin embargo, los hinchas curicanos no pudieron llevarse una alegría debido a la contundente derrota de Arturo Fernández Vial a Unión La Calera por 3-1.

2. ¿Qué pasó con la copa? Sucede que, finalmente, la ANFP decidió no enviar copas ni a Curicó ni a Collao. La entrega de la copa oficial quedó postergada, y, como ganó Deportes Melipilla, se entregará el día miércoles, en su partido de celebración.

3. Las bromas por el partido previo al de celebración, que disputarán Prensa de Melipilla v/s Cuerpo Técnico, no se hicieron esperar. De partida, el equipo de los periodistas busca capitán.

4. Estuendosas pifias recibía Johan Fuentes cada vez que recibía el balón, por parte de sus coterráneos. Sin embargo, la situación no es extraña: sólo basta recordar las que recibió Luis Vásquez en sus visitas a Melipilla. Afortunadamente el jugador melipillano hizo caso omiso del ánimo hostil del público.

5. Ñublense habría invitado a Deportes Melipilla a jugar un partido el día domingo, en Chillán. Atentos estaremos a esa información. Por la mente de muchos pasó la idea de, de suceder algo como lo que terminó ocurriendo (empate en puntos), se jugara un partido de definición, pero las reglas fueron otras.

6. Claudio Muñoz no estaba en cancha, pero vivió el partido a concho, igual que todo el plantel, convocados o no. Antes del reinicio del encuentro el defensa melipillano, de quien esperamos pronta y satisfactoria recuperación, arengó a los muchachos en el túnel.

7. Mientras sufríamos con los últimos minutos de partido lo que pasaba en Concepción era simplemente una embarrada del porte de un buque. Ocurre que, en los mismos instantes en que los melipillanos defendían el empate con uñas y dientes, la mayoría de las radios penquistas informaban que... Curicó ganaba 2-1, lo que obviamente desató la alegría de los hinchas rojos. Sin embargo no tardaron mucho en saber que la información estaba errada, y en tener que renunciar al grito de campeón. Para saber más de la metida de patas lea http://losfutboleros.blogspot.com/2006/11/critica-de-medios-vergenza-riflera.html

8. Vergonzozo fue lo ocurrido al final. Un número no despreciable de hinchas curicanos rompieron la reja de su propio estadio e ingresaron con ánimo vandálico a la cancha, arrasando con lo que se les pusiera por delante. Se pudo ver en televisión las patadas y golpes que propinaron, especialmente a algunos hinchas melipillanos que habían entrado a celebrar con sus jugadores.

9. Y algunos jugadores melipillanos, como Jaime García y Claudio Muñoz, también resultaron algo damnificados al quedar en medio de la gresca. Sin embargo los futbolistas minimizaron el hecho y se quedaron sólo con el festejo.

10. Totalmente sobrepasado fue Carabineros por la estampida de los hinchas curicanos. En largos minutos no fueron capaces de sacar a los hinchas de la cancha, y se contentaron con evacuar a los visitantes y resguardar la zona de camarines.

11. Lo que no impidió que se descargara sobre los vestuarios la rabia irracional de algunos hinchas locales, que lanzaron piedras contra sus propias instalaciones y contra la policía.

12. Poco les importó esto, sin embargo, a los jugadores del "Potro", pues nada pudo frenar su alegría y su eufórico "¡Vení, vení, canta conmigo...!" que una vez más dedicaron a Luis Musrri, el técnico de Deportes Melipilla.

13. A Luis Musrri hizo referencia el Presidente de la Corporación de Deportes Melipilla, Luis Bustos, entrevistado por Radio Bio Bío una hora antes del encuentro. Señaló que su deseo es que el técnico se quede en Melipilla, pero está conciente de que el ex jugador de la Universidad de Chile podría recibir mejores ofertas. También durante su entrevista hizo mención a temas económicos y a lo que se viene para el 2007.

14. Una más de Musrri, que esta vez nos trajo suerte. Durante la semana, en una de las tantas declaraciones que dio a la prensa, señaló que recordaba cuando ascendió con Universidad de Chile en Curicó, hace bastantes años ya, y esperaba que la ciudad de las tortas le trajera suerte también esta vez. Le funcionó la predicción al DT.


Desde la capital de Chile, un hincha de Deportes Melipilla,

Eduardo Peñailillo.

Curicó Unido 1 - Deportes Melipilla 1. (y se pone la corona el Potro)

Santiago, 6 de noviembre de 2006.


















La derrota no estuvo en el marcador, es cierto, pero quizás fue mejor aún. Una vez más Curicó Unido fue capaz de impedir a Deportes Melipilla quedarse con los tres puntos, pero una vez más, como sucedió en gran parte del año, fue aún más incapaz de lograr una victoria. Este partido probablemente tuvo la virtud, dentro de sus pocas virtudes, de sentenciar lo que había sido el resto del año nada más. Un Curicó Unido que pasó el año a puros empates, terminó empatando; siendo que necesitaba ganar. Quizás confirmando lo que profetizaba su anterior DT: Que no tenían categoría para llegar a Primera A. Al otro lado, un Deportes Melipilla que hace meses se instaló en el trono de la tabla, terminó donde merecía: Campeón de la Primera B. Segundo campeonato de su historia.

Todo esto en un partido que se sabía complicado, y así no más fue. Comenzando por el árbitro, porque Alejandro Zelaya claramente no era árbitro para un partido así, con tanta presión, con cosas en juego, y en la cancha más tristemente famosa de la B 2006 por la violencia de buena parte de sus hinchas. El juez del cotejo sólo demostró que, con suerte, se la puede para un partido de domingo a mediodía en La Cisterna, o en el Parque Shott. Errático, cobros malos para ambos lados, y al final no sabía si terminar o no el partido. Tampoco supo controlar la violencia, en la que cayó una parte importante de los jugadores, producto de la presión y la calentura del partido, probablemente. De la hinchada curicana, ni hablar. Todo el año han hecho espectáculo por lo mismo: son incapaces de soportar resultados que no les gustan. Quizás les haría bien jugar unos meses en el Fiscal de Talca, a ver si se comportan igual.

Pasemos al partido mejor.

Hay que reconocer que el público curicano es fiel hasta lo último. Repletaron el estadio "La Granja", que vio como 5749 personas llenaron sus gradas. Entre ellas unos 350 hinchas melipillanos, que aprovecharon las pocas entradas que puso a disposición del club visitante Curicó Unido. El ambiente para el partido estaba desde horas antes, especialmente considerando que un triunfo del local lo llevaba a la Liguilla de Promoción. El estado de la cancha no era el mejor, pero ambos equipos saldrían a la cancha sin que eso les importara mucho. Deportes Melipilla, más relajado luego de lograr el ascenso ante Lota Schwager, quería ser campeón. Curicó Unido tendría que jugarse la vida si quería aspirar a jugar en la División de Honor el 2007.

Deportes Melipilla salió a la cancha con: Cristián Traverso; John Valladares, Felipe Miranda, Jaime García, Héctor Berríos; José Luis Cabión, Luis Medina, Johan Fuentes; Héctor Pericás; Jorge Guzmán y Jorge Lagunas. En banca quedaron: Franco Cabrera, Cristián Olguín, Juan Manzo, Alexis Jiménez, y su primo, Mauricio Jiménez.

Provincial Curicó Unido, que jugó con un esquema similar al del "Potro", presentó de titulares a: Vásquez; Blanco, Jaña, Aravena; Muñoz, Rebolledo, Bechthold, Espinoza; Ávalos; Soto y Giglio. Como hombres de refresco quedaron: Farías, Díaz, Briceño, Cáceres y Narvai.

Con mucho retraso comenzó el encuentro, y es que ambos equipos se tardaron en salir. De todos modos, el primero que atravesó el túnel fue Deportes Melipilla, siendo recibido por sus incondicionales. Para luego, en medio de un gran estruendo, salir el local, Curicó Unido, a la cancha. Aún con los equipos ya en el pasto el partido no comenzaba, y es que el juez Zelaya aguardaba a que algunos hinchas curicanos salieran del terreno de juego y volvieran a las gradas. Finalmente el pitido inicial lo dio a las 17:09. El partido comenzó violento. No pasaba un minuto cuando Pericás fouleaba a Espinoza, cobrando tiro libre Zelaya. Segundos después era el mendocino quien recibía una "caricia" de un rival, pero ahora el canoso árbitro no cobraba nada.

Los ataques de ambos equipos se veían frenados por lo trabado del juego, sin embargo Curicó Unido comenzó a mostrarse más en labores ofensivas. A los 7', Giglio, quizás el mejor jugador del equipo local en este encuentro, remataba apenas por sobre el pórtico de Traverso. Luego cargaba Melipilla con Berríos y Pericás, pero sin fortuna. Los avances curicanos sin embargo eran cortados en buena parte por los hombres de la retaguardia melipillana. El equipo visitante poco a poco recuperó la iniciativa, obligando a los defensores curicanos a aplicar la violencia. A los 10' fouleaban a Lagunas, que no pudo en la tarde de ayer encontrarse con el gol. 4 minutos más tarde Melipilla perdía dos grandes ocasiones: Berríos, que se mostró con calidad, creando muchos problemas a los curicanos, se iba en pos del arco, pero Rebolledo se cruzó y envió al córner. Sirvió Johan Fuentes, la defensa curicana se quedaba parada, Lagunas, el pequeño delantero, se elevaba, cabeceaba... ¡y el balón daba en el travesaño! Mala fortuna la del hombre de Copiapó. A los 15' fortísimo foul en contra de Valladares, que salía con el balón, y un minuto más tarde foul contra Lagunas. Así, violento, disputado, transcurría el encuentro.

A los 19' intentaba Lagunas otra vez, pero muy exigido, y remató mal. Un minuto más tarde desperdiciaba otra ocasión, esta vez a causa de Vásquez, que contenía su remate propiciado por el buen pase de Pericás, otro que se mostró bien en "La Granja". Fueron los mejores momentos de Deportes Melipilla, que superaba los primeros instantes que habían sido del equipo "tortero". A los 23' fallaban Lagunas y Guzmán, y dos minutos más tarde Vásquez sacaba diploma de héroe al impedir el tanto en los pies de Fuentes y Lagunas. Respondía Giglio sin embargo a los 27', obligando a Traverso a volar para contener su remate. El equipo curicano comenzó a reaccionar y a volver a la ofensiva. En eso estaban a los 31', cuando Espinoza encabezaba un peligroso ataque, sin embargo se la enviaba a Soto, que estaba adelantado. Jorge Guzmán desperdiciaba otra oportunidad a los 32', y nos hacía pensar en que no podría sacarse la "pólvora mojada" que había tenido todos estos partidos. Afortunadamente no fue así.

Porque quizás nunca entenderemos el motivo de su apodo de "Maravilla", pero se ganó un lugar en la historia melipillana con lo que hizo al minuto 37. Berríos entra por la derecha, descolgándose como hizo gran parte del partido. Mete un centro colocado, deja mal parado a Vásquez, y Guzmán, frío, cabecea genialmente, la mete dentro, ¡y gol! ¡Gol de Deportes Melipilla, y era el tanto de la victoria! Festejaban los hombres de azul y sus hinchas a lo largo del planeta, porque era el 0-1, y le ganábamos a Curicó Unido. Luego Pericás intentaba ahondar las cifras, sin éxito. Sin embargo, el triunfo no duró mucho. A los 40', después de un pelogroso tiro libre desaprovechado por los curicanos, Giglio recibe un buen centro, y deja sin nada que hacer a Traverso. Era el 1-1.

Y pudo haber convertido el 2-1 el buen jugador Giglio. Sin embargo estaba offside antes de cabecear ese balón, a los 42'. Traverso vio la bandera arriba y por eso no hizo nada, pero los hinchas locales no entendían razones y con furia se tomaron la anulación de ese tanto. A los 43' caía Berríos, y nada más cobrar Zelaya tiro libre se ganaba gritos de "ladrón" por parte de los locales, mientras por las ondas radiales era tildado de "guatón parrillero". El árbitro se ganaba los calificativos, sin embargo, con cobros erráticos como los del minuto 45'. Primero fouleaban a Pericás, y cobraba tiro libre para los locales. Y luego, en una acción que era córner para Curicó, le daba un tiro libre a los melipillanos. Terminaba el primer tiempo luego de un minuto de descuento y los jugadores locales rodeaban al árbitro, reclamando la validez de su segundo tanto y la ilegalidad del de los visitantes.

El segundo tiempo veía a los equipos entrar sin cambios, y nuevamente con una demora en comenzar. El cotejo recién recomenzó a las 18:15, lo que dejaba a ambos cuadros con bastante margen de tiempo para saber lo que ocurriría tanto en La Calera como en Concepción. A los 47' Rebolledo encabezaba un ataque curicano, pero Jaime García, que se vio bien ante Lota, también respondía acá, y frenaba sólidamente el avance del "tortero". Luego atacaba Ávalos, pero muy solitario, y su acción no servía de nada. A los 50' al fin se acordaba de las cartulinas Zelaya, pintando de amarillo a Boris Aravena que, al no poder sostener las marcas contra los delanteros melipillanos, recurría al arma de los "paquetes": el foul. Esta vez contra un Pericás que quedaba resentido y nos preocupaba, pero el mendocino volvió pronto a la cancha. Se lo perdía Medina un minuto más tarde, elevando apenas por sobre el pórtico de Vásquez. Curicó Unido intentaba mediante un córner a los 53', sin éxito. Luego fouleaban groseramente al habilidoso Berríos, sin embargo Melipilla no aprovechaba el balón detenido.

Deportes Melipilla, a pesar de sus intentos, no conseguía retener el balón y armar juego. Por su parte, un Curicó Unido que entraba en la desesperación recurría a la violencia para defender y atacaba con más empuje que otra cosa. A los 55' intentaba Giglio, pero lo paraban antes; y a los 56' al otro lado buscaba Lagunas, pero se le acabó la cancha antes. El técnico Mores realizó el primer cambio a los 58', sacando a Soto y haciendo entrar a Narvai, jugador que se mostró peligroso durante el resto del cotejo. Al minuto siguiente Guzmán remataba sin éxito al pórtico rival. A los 62' Pericás otra vez salía de la cancha, y es que al mendocino le dieron sin piedad los desesperados defensas curicanos. Pintaban de amarilla a Blanco esta vez, pero de todos modos Zelaya no podía frenar el juego brusco. Mientras esto pasaba el meta Luis Vásquez también se quejaba de un problema al tobillo, que lo aquejó el resto del cotejo.

El juego se reinició algunos minutos después, lo que aprovechó el DT curicano para sacar a Espinoza y hacer entrar a Cáceres. A los 68' atacaban Pericás y Fuentes, y el curicano de Melipilla quedaba en el suelo, mientras Vásquez se volvía a quejar. Por ese foul contra el hombre de los tiros de esquina en Melipilla Blanco se iba para camarines. Eso no amedrentó a los curicanos, que sabían que tenían que jugársela toda. Así, a los 70', Traverso tuvo que demostrar toda su calidad para quedarse con un balón que remataba Giglio. Luego, después de un córner visitante, el meta melipillano la echaba afuera para cortar la contra de los locales. A los 72' intentaba Cáceres, sin éxito, mientras parecía que Melipilla perdía las riendas del partido. Pero respondía Lagunas un minuto más tarde. Buena jugada colectiva de Cabión y Guzmán (que debe haber tenido su mejor actuación en meses) para dársela al nortino, y este elevó demasiado, impidiendo al "Potro" matar el encuentro con su gol.

Un minuto más tarde Vásquez se jugaba el pellejo, y se adelantaba a la acción para quitarle el balón de los pies a Pericás antes que este cayera al encontrarse con el meta curicano. Por su parte Berríos se ganaba una amarilla. Amarilla que debieron haberle dado a Felipe Miranda, que a los 75' pateaba innecesariamente a un rival (¿recuerdan cuando lo expulsaron en el último minuto de un cotejo por patadón a un rival? Tiene que calmarse el defensa melipillano.), pero sólo daba tiro libre Zelaya. Que no sería tan clemente con Héctor Berríos a los 76'. Comete un innecesario foul violento el hombre pretendido por Borghí, y en medio de los gritos del público, azuzado por el jugador Rebolledo, Zelaya lo manda a los vestuarios. Segundos antes ese mismo público le reprochaba al DT el haber sacado a Ávalos para poner a un hombre de retaguardia, Díaz.

Curicó sacaba fuezas para intentar desequilibrar. Y García aprendía las mañas de Miranda cuando a los 79' le plantificaba un codazo a Narvai. Zelaya, claro, no vio nada. Insisto: timorato árbitro para un partido que requería un juez duro, al que no le hiciera mella un partido tan caliente dentro y fuera de la cancha. A los 81' Musrri efectuaba el primer cambio, sacando al veterano Medina para poner al sanantonino Juan Manzo. Y dos minutos más tarde Cristián Traverso sacaba cartel de héroe, ¡porque contenía un remate de Narvai, que había entrado peligrosamente a las cercanías de su pórtico! Deportes Melipilla fue retrocediendo hacia los últimos minutos, buscando mantener el resultado. El partido pudo haberse calentado más a los 85', cuando al ir a buscar un balón al costado de la cancha uno de los pasapelotas le lanzaba el esférico a Cabión hacia el rostro. Afortunadamente esta vez al capitán melipillano no se le calentó la sangre.

Musrri a los 86' dejaba sólo un hombre en punta al sacar a Lagunas y reforzar la defensa con Olguín. Claramente buscaba defender el resultado el antiguo patrón de la retaguardia de la "U". Un minuto más tarde fouleaban a Guzmán cerca del área rival, pero el tiro libre de Johan Fuentes daba en la barrera. Luego Muñoz se quedaba haciendo el loco en el área melipillana reclamando una mano de Valladares que ni sus hinchas vieron. A los 89' fouleaban otra vez a Johan Fuentes, y mientras el ánimo se calentaba, Musrri aprovechaba de hacer otro cambio, sacando a Jorge Guzmán por Alexis Jiménez. Pericás se quedaba como único delantero de un equipo que buscaba defender, aplicando la mejor receta de sus rivales, que no podían, no tenían como ganar. Fuentes desviaba el tiro libre, y luego el incansable Giglio atacaba, fracasando, mientras se oía el grito de "campeón" desde la tribuna donde gritaban los Meliadictos, y los nervios silenciaban a los hinchas locales. A los 90+2' Pericás salía para Melipilla y lo bajaban con violencia, siendo tiro libre para la visita. Un minuto más tarde se caía solo el mendocino de puro cansancio, pero ahí estaba Manzo para ayudarle. Curicó atacaba y Cabión la reventaba, mientras Zelaya no se podía decidir a terminar la agonía. Hasta Berríos había vuelto a la cancha mientras los melipillanos cortaban todos los avances curicanos reventando el balón. Seguían corriendo los segundos y el juez de prominente estómago no se dignaba a tomar el pito, pero cinco minutos de descuento ya era mucho, y lo tomó... ¡Y sentenció el fin del partido! ¡Campeón! ¡Corrían los hombres a avanzarse en el centro de la cancha, contentos, mientras sus rivales se quedaban con la amargura de saber que Fernández Vial les había quitado hasta la ilusión de la Liguilla!

¡Qué duro! ¡Cuánto costó! Luego vendrían los incidentes en el pasto de "La Granja", que no son de extrañar considerando la conducta que buena parte de la hinchada curicana ha tenido durante todo el año. Pero que se queden con sus problemas ellos. Ahora la fiesta es nuestra. ¡Deportes Melipilla, campeón 2006 de la Primera B! Una alegría, una alegría que ellos dedicaron a su pueblo, a su hinchada. Empatados en puntos con Ñublense, ciertamente, pero también merecidamente campeones por lo hecho a lo largo de tantas fechas, de todo el año. Se les podrá haber criticado muchas cosas a lo largo de este 2006, pero no los olvidaremos. Luis Musrri se ganó merecidamente el cántico enfervorizado de sus jugadores, que estaban seguros que darían la vuelta con él. Y desde el veterano Luis Medina, pasando por un Traverso que hizo olvidar su errático 2005, por un Pericás que llegó y fue figura, un Lagunas que mostró calidad siempre, hasta la juventud de Berríos y García; todo un plantel que logró esto, este merecido campeonato, que es suyo. Porque este equipo que nos hace sufrir, también nos saca sonrisas.

Ahora, el comienzo. ¿El comienzo? Sí. Aquí comienza la ruta del 2007. Ya vimos lo que hizo un año de trabajo serio. Un mejor trabajo debe ser hecho entonces desde ahora. La responsabilidad es grande. Pero se puede. Mantenerse en Primera A, así como ascender, no pasa por tener el estadio más grande, o la hinchada más violenta. Pasa por hacer bien las cosas. Y este 2006, más allá de todo lo que la sufrimos en el octogonal, y de las críticas que en ese momento hicimos, muchas veces merecidas, se hicieron bien. Aquí está el premio, señores.

¡Al galope el Caballito campeón! ¡El Potro ya va camino al 2007!


Desde la capital de Chile, un hincha de Deportes Melipilla,

Eduardo Peñailillo.

jueves, noviembre 02, 2006

¡Melipilla a Primera! (Crónica de un hincha)

Santiago, 31 de octubre de 2006 - 2 de noviembre de 2006.

El viaje hacia Melipilla transcurría con pocas palabras. Es que los nervios y las ansias estaban allí. A tan poco del partido esperado ya no había mucho que decir, pero sí mucho que desear.

Para entonces ya había pasado una semana llena de ansiedad e inquietud. Las circunstancias habían hecho que un partido que de por si prometía se transformara en un duelo decisivo. Un imperdible, un partido que prometía ser memorable. Y que mientras llegaba provocaba que el pensamiento se concentrara en él, cuál huracán absorbiéndolo; que las noches se hicieran interminables y que no hubiera ni sueño ni hambre. Que los nervios hicieran reír por lo bajo, y que pasaran frente a los ojos los datos, las posibilidades, ese "y si ganamos"... Incluso no era extraño sorprenderse gritando solo, como si ya se estuviera ante la cancha.

Felipe me había prestado el "The Clinic", pero apenas le eché una hojeada; la inquietud me impedía leer. Pasado el peaje aparecía Melipilla. En la radio ya a esa hora, las 15:00, transmitían acerca del partido. Mientras íbamos por Vicuña Mackenna se escuchaban los testimonios de los hinchas del Lota, que habían llegado temprano a la ciudad de los cuatro diablos. Pocos autos y poca gente circulaban: Entre el Súperclasico y el partido al que nos dirigíamos, seguramente la gente se comenzaba a guardar para ponerles atención.

Avanzando por Pardo las casas de adobe nos daban la bienvenida. Arriba del bus los hinchas del Lota eran mayoría, y con algunos de ellos comentábamos lo que estaría pasando en Chillán y otras cosas para distender. Al llegar a Benítez el bus se detuvo. Una masa de hinchas lotinos, que realmente llegaron en tropel al Municipal melipillano, intentaba entrar al estadio. A lo lejos, en lo más alto de la galería oriente, se veían algunos hinchas melipillanos. El bus tomó un desvío para llegar al Rodoviario, y por Ortúzar se veía llegar otra marea, esta vez la de los hinchas de blanco y azul. Al parecer llegar una hora y media antes no había sido una medida exagerada.

Bajamos en el Rodoviario y entonces llamé al hombre de las entradas. Todo listo; nos estaba esperando por la puerta donde entran la ambulancia y los bomberos. Se sentía la efervescencia de la gente mientras cruzábamos, y allí, al frente, un hombre de jockey y maleta (sin ser "el hombre del maletín") levantaba la mano para decir que ya me había reconocido. Hechas las presentaciones varias, había que arreglar el tema de las entradas. Tres de los que habíamos subido al bus se nos separaron: entraban por Benítez. Los cuatro que éramos desde ahora en adelante entramos por la puerta chica de Ortúzar, y acordamos ponernos en la oriente a pesar del sol, sólo porque la presencia de la barra lo haría más entretenido. Después nos daríamos cuenta que no nos habíamos equivocado, y que además el sol no iba a ser una gran molestia. La fuerza del viento, que corrió toda la tarde, anuló los efectos del astro rey.

Nos ubicamos cerca de la barra, ahí en "la popular", lo suficientemente alto para ver bien el partido. Para lo que faltaba más de una hora. Amenizaba el ambiente la música del recuerdo, y con el Memo nos acordábamos de todas esas canciones de Buddy Richard y los Hermanos Zabaleta, que no corresponden al típico repertorio del "DJ" (término que nos hizo acordar cómplicemente de una canción de nuestro ídolo con quien me acompañaba a la derecha) del Municipal melipillano. Pero pronto volvió a la normalidad, con cumbias. El hambre comenzaba a hacer algo de efecto, y para entonces desenfundamos los sanguches y las galletas, a fin de engañar al estómago.

Después del "mange", el aliento. Los lotinos comenzaron a hinchar, obviamente molestando a la barra melipillana, y no tardamos en responder. Los hinchas de siempre gritaban cuando se extendió la camiseta gigante de los Meliadictos, esa que con tanto orgullo se ha presentado en otras canchas. Y estábamos en esa cuando de pronto baja algo por la galería. ¡La bandera gigante! Con entusiasmo, aunque la primera vez sin entender mucho lo que pasaba, la gente -entre la que me incluía- fue bajando la bandera y agitándola con entusiasmo, aplaudiendo cuando se replegó. Aquella bandera gigante nos garantizaba entretención para el partido.

Partido para el que no faltaba mucho. Nostalgia miraba a la gente, curiosa por el ambiente de estadio, Memo y Zaldee ya estaban con los audífonos en las orejas, y yo que de puro ansioso no quería poner la radio para escuchar los avisos de Supermercados Romanini y Emelectric que ya me sé de memoria, y que me desafíen a cantarles los "jingles" promocionales. Prefería pasar los nervios en silencio, con el ruido del viento y de los cánticos. Mientras, nos divertíamos viendo a Traverso y compañía hacer el calentamiento moviendo los pies para un lado y para el otro. Miraba para los lados y veía lo increíble: gente de pie. Y mucha. Me recordaba las imágenes del "Federico Schwager" con la gente tras esos pasillos de rejas y yo en la semana diciendo "no, aquí no se puede poner gente de pie". Ahí estaban. El público había desbordado las expectativas, restando varios minutos para el partido. Cuando faltaban unos veinte minutos prendí la radio y saqué la libreta de notas. Todo listo, y sólo faltaba el pitido inicial.

Primero salieron los lotinos, encabezados por su típico minero, que recordaba haber visto la semana pasada en "Pelotas". Y después, ¡Deportes Melipilla! Gritamos para recibirlos y yo agité mi bandera, pero pronto los gritos se callaron. Es que el polvo blanco de los extintores nos cubrió, pero pocas veces he quedado empolvado con más felicidad. Bajó de las alturas la bandera gigante y la agitamos entre gritos y saltos, para alentar a un equipo que lo necesitaba. Pasado el humo y subida la bandera nos sentamos. Comenzaba el partido.

Pronto los nervios que mostraba Deportes Melipilla en la cancha se me transmitieron, y las chuchadas se hicieron proporcionales a los errores que mostraba el equipo de mis amores. Recuerdo haber desatado la hilaridad de mis amigos con una larga serie de chuchadas que le eché a un lotino que fauleó a uno del Potro cerca de la galería visitante: un verdadero rosario de improperios que me hizo darme cuenta de que debía guardar algo de calma. Calma que era difícil mantener con los goles que se perdía Lagunas, y con los que Lota dejaba pasar. Era la primera mitad y terminaba a cero. Y yo pensaba que nos iba a pasar lo mismo que en todos los partidos anteriores.

De todos modos al salir de nuevo el equipo me levanté agitando mi bandera y grité para animarles, aunque no me oyeran. Las plegarias de la semana fueron escuchadas, pues, al parecer, la bondad alcanzaba como para regalarle un triunfo a los hinchas melipillanos, a los de siempre y a los de ocasión. Una jugada inentendible, pero daba lo mismo. Cuando el defensor lotino la sacaba desde dentro nos mirábamos con una cara de "entró, ¿cierto?". Y Osses señalaba el centro de la cancha, y los jugadores de Melipilla atinaban a abrazarse. ¡Era gol! ¡Sí, era gol! ¡Gooooooool! ¡Me-li-pi-llla, Me-li-pi-lla! ¡Qué se pare Melipilla! Gol, sí, ¿qué importaba cómo? Era para sonreír, para gritar, para agitar la bandera al viento respondiéndole a Pericás y a los jugadores que llamaban a alentar.

Ahí despertó el equipo y despertó la alegría. Pero faltaba más. Mientras me imaginaba al frente a Mauricio y a Luis en silencio acá nos recuerdo ante un córner de Johan Fuentes gritando como en el circo romano "¡gol! ¡gol! ¡gol!". Y llegó el otro gol. Un golazo. Pericás le hizo todo el honor a su apodo, y de haber estado el Reno ahí le habría dicho "¿viste que era Maestro?". Nostalgia sabe cómo festejé ese gol, ese gol que me hizo saltar frenéticamente sobre el tablón, aún a riesgo de caerme. ¡Gooool! ¡2-0, ahora sí, ahora sí que parecía listo! Y cómo no creerlo, si en la cancha veía al fin al equipo ese que ganó tantos partidos; al que me tocó más escuchar que ver, porque perdió con Curicó, con Magallanes no jugó a nada, y con el mismo Lota casi termina provocándome un infarto. Ahora sí, y se ganaban unos ¡óle! entusiastas, y yo me emocionaba porque era la primera vez que veía algo así; porque para 2004 recién estaba recuperando la afición, y para el 92 era muy chico y mi abuela aún no me hablaba de este equipo, aún no me presentaba al señor de las banderas, ni íbamos solitarios yo, ella y mi padre a una tarde en Santa Laura, con menos gente que en reunión del Partido Liberal y ahí, sin nadie alrededor, vimos jugar a ese equipo de blanco y azul.

Se acercaba el momento. Allá en la norponiente, donde la primera vez que fui al Roberto Bravo Santibáñez tuve que aguantar un tiempo, porque entonces no sabía que el papá del Memo siempre llega atrasado a los partidos, el silencio se sentía. Acá el carnaval estaba a punto de desatarse. El pitido no hizo más que dar la señal de inicio. ¡Melipilla en Primera! era el grito, y allá lejos, en la banca, los de rojo se fundían en un abrazo. La gente que fue acumulándose tras el tablero marcador, ese mismo que antes del penal aquel domingo de invierno había cambiado sin que se hubiera metido el gol, salió corriendo hacia la cancha. Encabezados por la bandera a cuadros con los potros azules, más orgullosa que nunca, se acercaron a los jugadores, los que habían logrado todo esto. Los que hoy reemplazaban los recuerdos de ese globito de la U. de Conce, del mal arbitraje ante la Católica, de la liguilla que se sentenció en Rancagua, con una alegría que era fin y comienzo de un sueño.

Bajó la bandera gigante una vez más, flameando con más entusiasmo que nunca. Luego vinieron a saludar, emocionados. Los aplaudimos de pie los cuatro, mirando su emoción. El flaco Medina, aquel de la entrevista en la "Triunfo" que traía un papel adhesivo con mi nombre, parecía un cabro chico subido en la reja, gritando, recordando seguramente a su hijo. Franco Cabrera se creía el jefe de la barra y se había apoderado de la bandera con los potros, haciéndola flamear. Flameaban todas las banderas blanquiazules, el viento agitaba a los caballitos mientras a lo lejos las visitas comenzaban a partir. Abracé a los muchachos, a la muchacha, por la compañía, por la alegría, por el bendito momento. Los jugadores se iban, pero se decidieron a dar la vuelta, y volvieron los gritos y pobres de los que se hubieran ido antes, porque ¡es un carnaval, es un carnaval, es un carnaval, Melipilla es inmortal!, y era inmortal, más que nunca, al menos para mi; el viaje, la plata gastada, el año y un poco más en el blog, las dos horas y media cada domingo y luego quedándose a escribir en el computador, todo había valido la pena.

Finalmente se fueron a cantar con Musrri en los camarines. Nos sacamos algunas fotos más, y fui sincero. No me quería ir. Pensé en ir a la Plaza, pero ya era tarde, y la ciudad donde nadie comprendería la camiseta que llevaba puesta me esperaba, nos esperaba. Eché unas miradas al "Roberto Bravo" para no olvidar nunca más, con nostalgia y una alegría que se irradiaba. Salimos a Ortúzar y me animé a agitar la bandera, en medio de algunos bocinazos, algunos de ellos respondiéndome. Era una fiesta. El papel blanco llenaba la galería oriente, pero ahora la veíamos a lo lejos, desde el Rodoviario. Ya en el bus, la radio nunca habló de nuestro triunfo, y sí del Colo con la U. No importaba nada. Ahí había estado, para verlo. Para no olvidarlo nunca más.


Como en aquel "Cosas del fútbol" que tiene su espacio bien ganado en mi repisa, es la hora de los agradecimientos. A Gonzalo, que me hace propaganda, me contactó, y me advirtió que no pusiera su foto en el fotolog. A Patricio, que no se hizo problemas en comprarle 8 entradas a este individuo y en interrumpir su labor para salir a dejármelas. A Juan Carlos, con quien nos quedamos mandándonos mails algunas madrugadas, de esas en que apenas se podía dormir. A Mauricio, por todas las nerviosas charlas de la semana, y especialmente por el gesto que tuvo al despedirnos. A Badir, que se aguantó las lágrimas para sacarme unas fotos, que pondré en los próximos días. A Andrea, porque otra podría con justa razón haberme exigido pasar aquellas horas en otra parte, pero ella no; partió al estadio conmigo. A Memo y Zaldee, que fueron unos hinchas más y salieron de Santiago en esta aventura extraña. A Diego, que me llamó "colega hincha" cuando me escribió, siendo que más nunca que tarde puedo ir a un partido. Y a mi madrina que, como se lo escribí, sin ella yo no hubiera estado ahí.


Desde la capital de Chile, un hincha de Deportes Melipilla,

Eduardo Peñailillo.

Anécdotas de Deportes Melipilla v/s Lota Schwager.

Santiago, 2 de noviembre de 2006.

1. Como ya se señaló, asistencia récord (para lo que va del año al menos) se registró el domingo en el "Roberto Bravo Santibáñez". 5.871 espectadores controlados, que pagaron $11.157.000. El público que se quedó de pie tuvo que apostarse en ambos costados de la galería oriente, la cercanía del tablero marcador, y el costado de la galería surponiente.

2. La hinchada lotina que llegó fue numerosa. Más de 700 hinchas mineros de lugares tan disímiles como Coronel, Valdivia, Quillota y Santiago asistieron al "RobertoBravo Santibáñez", repletando la galería norponiente. Desafortunadamente para ellos, no se fueron con alegría.

3. Para apuestas dio la situación del juvenil lotino Sierra. Patricio Morales se quedó en la banca debido a que Lota Schwager necesitaba ingresar con un sub-20, para lo que se eligió a Sierra, de quien, sin embargo, se sabía que tendría una efímera participación en el partido. Finalmente duró sólo 9 minutos en cancha.

4. Pudo verse hinchas de ambos equipos en la pista de ceniza alentando a las barras antes del partido. Carabineros los dejó hacer, según se explicó, ya que se comprometieron a que al primer desorden volvían con viento fresco a sus asientos. La actitud de la policía fue, en general, de "dejar hacer" mientras no ocurrieran hechos graves. Afortunadamente no se registraron hechos de violencia en el estadio, sin embargo cabe esperar que la actitud será más estricta cuando de partidos de la Primera A se trate.

5. El viento acompañó con intensidad toda la jornada, haciendo olvidar el sol. También fue responsable de que muchos rollos de papel volaran hacia los propios hinchas o hacia avenida Ortúzar, por lo cual los barrenderos de la ciudad seguramente tuvieron bastante trabajo el día lunes.

6. A eso del minuto 25 uno o algunos pocos desadaptados encendieron algunos de los papeles que se acumulaban en la pista de ceniza frente al lienzo de los Odiosos. La actitud de estos fue repudiada por el resto del público y afortunadamente no pasó de más de unos papeles quemados. Carabineros se tomó la situación con pasividad y tardó en tratar de apagar el fuego, contentándose con alejar los papeles cercanos para evitar su propagación.

7. Víctor González no logró responder a la titularidad, pero sí lo hizo Jaime García. El defensor melipillano, si bien partió con nervio -al igual que toda la defensa del Potro- el primer tiempo, en la segunda mitad se transformó en un patrón del área y no nos hizo extrañar al suspendido John Valladares.

8. Se vio a un joven animador y su cámara grabar imágenes durante el segundo tiempo, especialmente en el sector de la "popular" melipillana. Cualquier información más certera, les estaremos avisando.

9. Al menos dos canes cruzaron la cancha durante el partido, para hilaridad del público. Es que los representantes caninos tampoco querían perderse este, el partido del año en Melipilla.

10. Emocionado estaba Andrés Villa, el relator de "Rumbo Deportivo". A pesar de que, según dijo, había visto 3 ascensos (con este), era este el que más lo emocionaba. Cuando el partido ya finalizaba gritó un sincero: "¡Voy a llorar!"

11. Un gran y sentido homenaje es el que aparece en el sitio web oficial de Deportes Melipilla al dirigente Carlos Jorquera, presidente de la Comisión Fútbol de la Corporación. Un ejemplo de dirigente, según los antecedentes que tengo, es este hombre que se ha preocupado por el club hasta en mínimos detalles, y es también artífice del sitial que ha logrado el fútbol joven de nuestro club. Desde acá compartimos el homenaje merecido que se realiza a don Carlos Jorquera.

12. Carlos Jorquera es el mismo que propuso a Luis Musrri como Director Técnico para este año, destacando entre una de las características que debía tener el DT 2006 el ser ambicioso. Y el ex jugador de Universidad de Chile ha demostrado su ambición en los últimos dichos que ha expresado a la prensa, a la cual señaló que si el objetivo de Deportes Melipilla para el próximo año es meramente permanecer en Primera A él no se queda, pues está para cosas mayores.

13. Y hablando del Fútbol Joven, durante el partido se señaló que Deportes Melipilla pasó a los cuartos de final del campeonato sub-16 de la ANFP, mientras que en el sub-19 sigue en la punta. Buenos resultados para los futuros integrantes (esperamos) del plantel melipillano.

14. Hacia el final del partido ingresó cierta cantidad de gente al estadio, muchos de ellos que venían de escuchar el Súperclasico, con el objetivo de sumarse a la victoria. Sin embargo, en cantidad eran ínfimos si los comparamos con quienes estuvieron durante todo el partido con el equipo, destacándose como siempre las barras melipillanas: Meliadictos, Odiosos, la barra de Pomaire, Melipilla 77 y todos aquellos que con sus cantos e implementos le ponen color a los partidos.

15. Para terminar, hay que reconocer la nobleza. Hidalga fue la actitud de los hinchas lotinos, quienes aplaudieron al plantel melipillano cuando daba la vuelta olímpica frente a la galería donde estaban. Un gesto a tener en cuenta en tiempos en que cuesta reconocer las virtudes del rival.


Desde la capital de Chile, un hincha de Deportes Melipilla,

Eduardo Peñailillo.

miércoles, noviembre 01, 2006

Deportes Melipilla 2 - Lota Schwager 0

Santiago, 1 de noviembre de 2006.


















La última crónica, la del partido ante San Felipe, la terminaba con un "por favor, no nos decepcionen". Y no nos decepcionaron. Incluso el equipo melipillano dio una clase de fútbol durante la segunda mitad. En algún momento de rabia después de un mal partido señalé que, de seguir así, tendríamos que decir que no teníamos categoría para subir a Primera. En este partido, y cuando fue necesario, Deportes Melipilla mostró toda la clase que le vimos gran parte del año. Y si durante el primer tiempo en la transmisión radial de la Ignacio Serrano se dijo que a Melipilla le faltaba sangre, se equivocaron. Fue el único equipo que la tuvo en cancha. Porque Lota Schwager, si bien salió tranquilo a afrontar el pleito ante un Deportes Melipilla nervioso e intranquilo, al final no despertó.

Maciza victoria del cuadro melipillano, que le dio además la alegría de volver a la División de Honor, fue la que vimos el domingo en el Municipal melipillano, que registró lejos la mejor asistencia del año, con 5.871 espectadores que repletaron los asientos, e incluso tuvieron que quedarse de pie. Dejaron más de 11 millones de pesos en recaudación, lo que es otra buena noticia para nuestro club. Los previsores llegaron temprano: A eso de las 16:00 calculábamos un lleno de cerca del 70% del estadio. Ambas hinchadas llegaron encendidas, dispuestas a ver ganar a sus equipos y alentarlos para ello. Los Meliadictos se hicieron presentes con numerosos extintores, rollos de papel, globos, la camiseta gigante y la bandera gigante. La hinchada lotina no fue menos.

Enrique Osses, junto a Cristián Julio y Manuel Rodríguez, fueron los colegiados que, enviados desde la Primera A, estaban convocados a arbitrar este partido. Deportes Melipilla ingresó con: C. Traverso; C. Olguín, F. Miranda, J. García; L. Medina, J. Fuentes, H. Berríos, C. Abrigó; H. Pericás, J. Lagunas y V. González. Lota Schwager por su parte salió a la cancha con: C. Limenza; G. Moreno, C. Oviedo, A. Rivera, O. González; A. López, C. Vera, F. Castillo, C. Mora; L. Monroy y M. Sierra.

A las 17:01 Osses dio el pitido inicial, luego de la gran salida de ambos equipos a la cancha. El cuadro melipillano comenzó con entusiasmo y con ganas de atacar, sin embargo pronto se le notaron los nervios, que le pesaron durante toda la primera mitad. Por su parte el cuadro lotino comenzaba con algo más de tranquilidad, tratando de retener el balón. Al minuto 3 Castillo disparaba sin éxito, aprovechando uno de los varios errores de Abrigó. Un minuto después Traverso tenía que contener otro remate, y el medio melipillano no respondía. No era el único que fallaba con los nervios: el horrible saque de meta de Olguín a los 5' puso en peligro la valla de Traverso, pero afortunadamente no ocurrió nada. A eso de los 8' Lagunas tuvo un primer intento, pero sin éxito. El hombre venido de Copiapó atacaba muy solo, y esa situación se repitió durante la primera mitad.

A los 9' Lota Schwager realizó el recontra anunciado cambio del juvenil Sierra por Patricio Morales, goleador del campeonato. Un minuto más tarde uno de los guardalíneas señalaba un offside que anulaba el gol que de globito convertía Héctor Berríos. Los cobros discutibles seguirían un minuto más tarde, cuando al lotino Vera no le cobraban una mano, pero sí un foul cometido contra él. La defensa melipillana seguía feble ante los avances lotinos, que de tanto en tanto se dejaban caer. A los 16' Víctor González, de errático comentido, le pegó al balón como vino, pero su tiro se fue alto. Un minuto más tarde, ¡se lo perdía sólo el lotino Vera! Morales había entrado solo, desequilibrando, centró bien, pero Vera increíblemente no convirtió. El mismo Vera un minuto más tarde se tiraba impunemente "a la piscina", si bien el juez no le creía. Osses, momentos después, se trenzaba en una discusión con Musrri, que de puro exasperado casi había ingresado a la cancha.

A los 20' se cobraba una dudosa mano que redundaba en un peligroso tiro libre para Lota Schwager. Sin embargo, los lotinos no aprovecharon la oportunidad y Abrigó se reivindicaba en algo despejando. Un minuto más tarde se producía la primera llegada de peligro de Melipilla. Y no podía ser sino con Jorge Lagunas, que se sacó a los defensas, pasó a Limenza que salió a sacar pajaritos, estaba solo frente al arco, ¡pero no contaba con González, que la envió al córner! Susto para Lota. Seguía llegando Melipilla segundos después mediante un tiro de media distancia de Johan Fuentes, que se iba apenas por arriba. Posteriormente, luego de que la delantera melipillana hiciera una jugada colectiva por vez primera, la pelota terminaba en una serie de tres lanzamientos de esquina seguidos, que el Meli no supo aprovechar. Y a los 25', ¡otra llegada de Lagunas! Más espectacular aún, el "expreso del Norte" se sacó a Limenza con un globito, pero desvió a la hora de definir. Las oportunidades perdidas no hacían más que ahondar los nervios en las gradas.

El cuadro lotino, sin embargo, no se desesperaba, e intentaba con cierto ímpetu, pero sin crear demasiado riesgo. Después de un córner a los 32', el lotino López, que se notaba algo resentido, cayó tendido en el centro de la cancha. Volvió luego, sin embargo, dejando la impresión de que había sido "teatro". Berríos descolgaba por su carril a los 36', pero con un muy mal centro anulaba toda su buena acción. El cuadro de la lamparita también dejaba pasar buenas ocasiones, como a los 37', cuando Morales "le dio con el diario", y se perdió por muy poco un gol luego de una jugada donde la retaguardia melipillana había naufragado por completo. A las llegadas lotinas Deportes Melipilla respondía con algunos ataques desordenados, que hacían notar la inconexión entre el solitario Lagunas y un Víctor González que no respondía a la oportunidad de ser titular. Esto quedaba aún más claro cuando a los 39' Lagunas elevaba un genial centro que dejaba "pagando" a Limenza, mas no había algún melipillano en el área como para haber aprovechado. López, a quien ya mencionamos, fue finalmente reemplazado a los 41' por su compañero Mardones, cuando ya no resistía más en la cancha, pero se retiró lentamente. El cuadro lotino practicaba una enervante parsimonía y parecía decidido a aguardar el segundo tiempo. Melipilla tuvo una desaprovechada oportunidad mediante un tiro libre a los 45'+1', luego de que Rivera le diera un golpe sin compasión a Lagunas. Segundos antes Osses le había plantado una inexplicable amarilla a Abrigó, que había sufrido foul. Así llegaba a su fin la primera mitad.

A pesar de que Deportes Melipilla había creado peligro, los nervios le estaban jugando malas pasadas, y no estaba presentando un buen juego. Eso hacía temer a muchos que pudiera darse lo de tantos partidos: un cuadro melipillano siendo sorprendido por su rival en los primeros minutos de la segunda mitad. Por su parte al frente había un rival que, si bien demostradamente vulnerable, se veía más ordenado y tranquilo. Desde las 18:04 las dudas sobre la segunda mitad comenzaron a resolverse. Al minuto la defensa melipillana nos hacía pasar un susto más ante una llegada de Moreno, que Olguín despejó como pudo. A los 48' llegaba Melipilla, provocándose un córner.

Llegaba así la jugada más inexplicable del último tiempo, una que nunca entenderemos cómo ocurrió exactamente. Johan Fuentes la eleva y el impetuoso viento en algo debe haber ayudado. Al parecer la impulsa García hacia el arco. En el área, un lotino caído hacía pensar en un autogol. Limenza estaba en el suelo, y desde dentro del arco un desesperado defensa minero la saca fuera. Pero no engaña al árbitro, ni a nadie en el estadio. ¿¡Qué importaba cómo hubiera sucedido!? ¡La pelota había entrado, y, aunque extraño, era gol de Deportes Melipilla! ¡Goooool, un gol que hacía estallar el "Roberto Bravo Santibáñez" de emoción, y animaba a los jugadores, que hacían gestos al público, que no demoró en levantarse a gritar y alentar! Porque esta vez el gol tempranero era para el "Potro", y sus efectos no tardaron en notarse.

Musrri, demostrando que hay costumbres que no se abandonan, una vez más esperó al primer tanto para realizar la primera sustitución, sacando al errático Víctor González por Jorge Guzmán. El delantero no intentó responder a su apodo de "Maravilla", y asumió una posición más retrasada, permitiendo a Pericás adelantarse. No deslumbró Guzmán, pero fue mucho más útil esta vez que en partidos anteriores, donde había sido muy cuestionado. A los 51' Deportes Melipilla desaprovechaba un peligroso tiro libre y luego Lota intentaba la contra, fracasando la visita gracias a la intervención del atento Berríos. El cuadro minero comenzó a intranquilizarse, pero los nervios no le bastaron para reaccionar. A los 53' intentaba Lagunas luego de un buen centro de Guzmán, pero el balón se iba alto. Y a los 55' el que recibía habilitación de Guzmán era Berríos, pero también fracasaba.

El gol había dado a Deportes Melipilla una inyección de energía que se traducía en una mejora general del nivel. La defensa melipillana, que había estado errática, se solidificó y contuvo los desorganizado avances mineros. Por su parte los hombres de ataque no cesaron en sus intentos de ampliar el marcador. Como Berríos, que nos hizo gritar gol con su remate, pero desafortunadamente había rebotado en la parte exterior de la malla. El cuadro lotino no respondió a la desventaja con argumentos y cayó en la violencia. A los 58' bajaban groseramente a Pericás, en una acción que quedó impune. La que no quedó sin castigo fue a los 60', cuando Vera le dio un criminal planchazo a Abrigó, sin ninguna justificación, y Osses lo mandó a los camarines. Tal acción dejó a la visita con 10, y además se ganó los gritos de "huevón, huevón" del respetable. Abrigó no pudo seguir luego del golpe y fue reemplazado por Juan Manzo, retirándose el lesionado entre aplausos de apoyo. El partido se estaba calentando y a los 63' Pericás, que disputaba un balón con un lotino en el costado oriente, casi se trenza a golpes con él, ganándose una amarilla. Luego se la ganaba Jorge Guzmán, que nos hacía temer que se ganaría una expulsión al darle duro al lotino González.

Afortunadamente Deportes Melipilla volvió a su cauce. A los 64' Lagunas intentaba, pero fracasaba, mientras sus compañeros le reclamaban porque no había centrado. A los 68' Lota intentó cambiar la situación reemplazando a Moreno por Marcos Plaza. No sirvió la sustitución. El cuadro lotino no era el mismo que puso en jaque al Potro en la primera fase, y esta vez atacaban sin crear real peligro y sin poder imponerse. En medio de la impotencia lotina fue que llegó el segundo tanto. Héctor Pericás se reencontró con su público, y haciéndole honor al mote de "Maestro": Recibió un buen balón de Guzmán, se saca a un par de defensas, se coloca en posición con calma y seguridad, remata, y fusila a Limenza. ¡Gol de Deportes Melipilla a los 70' y la hinchada del Caballito no cabía en sí de alegría! ¡Era el 2-0, sí, 2-0 para el equipo melipillano! Y los lotinos, no haciéndole honor al juego mantenido durante el año, respondían con golpes, llegándose a la vergonzoza situación de que el minuto 72 vio a dos jugadores melipillanos caídos por acciones violentas. Osses respondió amonestando al lotino Castillo.

Deportes Melipilla, en cambio, quería más. Y a los 75' Limenza debía desplegar todas sus dotes para contenerle el tercer gol al chico Berríos. Luego intentaba Manzo, sin éxito. Cargaba luego Lota Schwager, pero sus intentos eran contenidos por unos defensas que se habían agrandado, especialmente García y Miranda, este último responsable de enviar el balón a la calle Silva Chávez con su potente remate que cortaba un avance de la visita. A pesar de que hasta Lagunas bajara a recuperar balones, el cuadro local no cesaba en sus intentos, reflejado esto en el levemente desviado rechazo del veterano Luis Medina a los 78'. Dos minutos más tarde Plaza se ganaba otra cartulina amarilla por reclamar, en medio de los pocos y vanos esfuerzos del cuadro minero. Deportes Melipilla manejaba el pleito: sus defensas estaban más sólidos que el Muro de Berlín, los avances lotinos no penetraban, y Pericás tenía loca a la retaguardia visitante.

Musrri aprovechó los últimos minutos para hacer entrar a Rodrigo Romero, quien reemplazó a un Pericás que se retiró acompañado de una ovación de pie. Los lotinos, sin poder crear juego, apostaban en vano al "ollazo". Mientras la "familia Miranda" hacía ingreso al estadio se encontraban caídos dos hombres: el melipillano Guzmán y el lotino González. Pero sólo había sido una acción de fútbol fuerte. A los 87' se cobraba un dudoso offside al "chico" Romero, que se había incorporado con entusiasmo a las labores ofensivas. Un minuto más tarde Plaza intentaba conseguir el gol del honor, pero remataba desviado. Los minutos siguieron transcurriendo, sentenciando a cada segundo lo que sólo esperábamos que el pitido final ratificara para comenzar a celebrar. Y luego de un par de minutos de descuento, llegó el ansiado pito.

Para decir ¡Y ya lo ven, y ya lo ven, en Primera otra vez! Deportes Melipilla había obtenido el ascenso directo mediante una victoria contundente, que nos había permitido, especialmente en la segunda mitad, ver a nuestros muchachos como siempre quisiéramos verlos: unos titanes en la cancha dando clase de fútbol. Un 2-0 que era mucho más que una simple victoria.

Luego del objetivo logrado, miramos a Curicó Unido. La "bestia negra" de Deportes Melipilla este año ha ganado dos de los tres encuentros que hemos tenido, y empatado el otro. Sin embargo, si nuestro plantel sale con esa hambre y con esa clase que demostró el domingo, no sería de extrañar una victoria, victoria que nos llevaría a ser campeones de la Primera B, de no mediar que Ñublense ganara y descontara los 5 goles de diferencia que le llevamos.

¡Al galope Caballito! ¡"En" Primera División!


Desde la capital de Chile, un hincha de Deportes Melipilla,

Eduardo Peñailillo.

La jornada en fotos.

Santiago, 1 de noviembre de 2006.

Felipe Zaldivia, amigo mío que estuvo también en el partido del domingo, tomó estas capturas fotográficas que nos permiten revisar la jornada que le dio a Deportes Melipilla su tercer ascenso a Primera División. Agradeciéndole públicamente, los invito a revisar y recordar lo vivido el domingo en las siguientes fotos:

















Una hora y media antes del partido el público ya había comenzado a llegar al Roberto Bravo Santibáñez. Es que el partido había creado expectación durante toda la semana.
















En el estadio todo estaba listo. Las banderas flameaban al viento mientras el tablero marcador del municipal melipillano esperaba el pitido inicial para comenzar.















Muchos de los hinchas visitantes llevaban horas en la ciudad de Melipilla aguardando la apertura de las puertas. Con entusiasmo, no demoraron en llenar las gradas destinadas a la visita.















Los hinchas melipillanos, por su parte, tampoco se hicieron de rogar. Muy pronto colmaron buena parte de la galería oriente, mientras la barra instalaba los lienzos.















No faltaron las hinchas melipillanas en este encuentro. Una de ellas posaba aquí para el lente de Felipe Zaldivia.















En la zona de camarines se respiraba el nerviosismo. Los jugadores sentían en carne propia lo trascendental del pleito.















Aguardando el partido, el público no tardó en comenzar a alentar a sus equipos. La bandera gigante que los Meliadictos estrenaron en San Felipe no podía faltar en esta ocasión.















El público melipillano esta vez estaba entusiasmado, acorde con la importancia de lo que se jugaba el domingo. Aquí los vemos con entusiasmo haciendo ondear la bandera gigante.















Faltaba cerca de media hora para el partido, pero ya había gente de pie en el "Roberto Bravo Santibáñez". En las galerías ya no quedaba espacio para un hincha más. Lo que no importó, pues siguieron llegando espectadores.















Así realizaba el calentamiento previo el equipo de Deportes Melipilla, algunos minutos antes del partido. Para entonces, sólo quedaban localidades en Tribuna.















¡Y salían los equipos al campo de juego! Lota Schwager era encabezado por su clásico minero, mientras que Deportes Melipilla era encabezado por la bandera a cuadros blanca y azul. La recepción de las hinchadas a sus jugadores fue apoteósica.















Estaba todo listo entonces para el inicio del cotejo. Lota Schwager comenzaría moviendo el balón. Para entonces la Tribuna estaba llena, y sólo quedaban algunas bancas del Block J.















El primer tiempo comenzó con un equipo lotino tranquilo, buscando armar juego. Por su parte Deportes Melipilla, si bien empeñoso, se mostraba con mucho nervio, acusando más la presión.















Pero también tuvo sus intentos el Potro. Aquí vemos a los melipillanos aguardando un córner de Johan Fuentes.















"Hasta las banderas" estaba lleno el "Roberto Bravo Santibáñez". Los hinchas observábamos nerviosos el primer tiempo.















Una pronta baja tuvo el equipo visitante ya que Angelo Pérez no alcanzó ni a completar la primera mitad. Mientras se hallaba resentido sobre el pasto un perro cruzaba toda la extensión del Municipal melipillano.















Deportes Melipilla salió al segundo tiempo con ganas de vencer. Y luego del primer gol simplemente se desató. En la imagen vemos al juez Osses permitir el reinicio de las acciones.















Luego del primer gol los lotinos cayeron en la impotencia. C. Vera no se aguantó y le dio un criminal codazo a Abrigó cerca del área defendida por Traverso, ganándose pasaje a camarines. El público premió la irreflexiva acción del lotino con insultos.















El pitido final desató la fiesta. Los hinchas instalados en el sector sur invadieron la cancha, mientras los de la banca aún se abrazaban y los jugadores no cabían en si de la alegría.















En el centro de la cancha se congregaron jugadores, prensa y algunos hinchas en los primeros minutos de celebración.















Pronto sin embargo el plantel y los entusiastas que los acompañaban se dirigieron a la galería oriente a festejar con la hinchada.















Y la hinchada los premió como se debe: aplaudiéndolos de pie. Algunos jugadores, extasiados, se subieron a la reja para gritar y festejar.















Parecía que se iban a camarines, pero se decidieron a darle en el gusto a la gente. El plantel de Deportes Melipilla dio la vuelta olímpica en su reducto, ante la alegría de sus incondicionales.















El tablero marcador del "Roberto Bravo Santibáñez" lo sentenciaba. Un 2-0 que era más que una victoria, más que dos goles. Era un Ascenso, un premio a un año de esfuerzo; y más aún: una alegría de esas históricas, de las que no se olvidan.


Desde la capital de Chile, un hincha de Deportes Melipilla,

Eduardo Peñailillo.